lunes, 13 de abril de 2009

MI ALMA Y YO

Salvador Dalí

Hemos llegado a un acuerdo. De momento no me abandona y no porque no tenga deseos de hacerlo, sino porque no sabe adonde ir. Que no está la vida para dar tumbos, eso le he dicho yo y como no me hacía caso la senté conmigo frente a la otra pantalla, esa con la que no puedes comunicarte con nadie y sólo escuchar y recibir información. Al cabo de unos minutos ya la sentí rebuyendo dentro de mí, de esa manera que tanto me inquieta, que me alborota pensamientos y sentimientos y que me resulta imposible calmar. ¿Qué te pasa? pregunté y como ella habla un idioma que no está en los diccionarios te vuelves loca para entenderla. Deduje, porque no se me da mal del todo eso de las deducciones, que no le gustaba nada de lo que estaba contemplando, pero yo me hice la dura, no me ablandé, que sufra, que le conviene sufrir con las desgracias ajenas para que comprenda que lo que tiene conmigo no es tan malo o tan aburrido como piensa.

Debió entenderlo así porque hizo un impulso tremendo y me levantó de la butaca sin mi consentimiento. Como no tengo otra forma de verla que asomando mis ojos al espejo, algo que no me gusta porque desde hace tiempo los espejos de mi casa están estropeados, todos. Me coloco delante, con la mejor de mis sonrisas y ellos no quieren reflejarme a mí, no sé lo que les ocurre, pero me devuelven una imagen que no es la que yo recuerdo como mía, puede que sea la de mi vecina del bajo o la de otra cualquiera, pero no la mía. De todas maneras, como el estado de mi alma me interesa más que cualquier otra cosa, acerqué mis ojos, procurando no ampliar el campo de mirada, para comprobar si la veía empinada a ellos como el otro día cuando quería escapar de mí. Y no, no pude verla; buena señal, se había retirado al lugar donde debe estar, ese rincon interior desde el que gobierna todo mi ser. Es tonta, si sabe con toda certeza que sólo ella es la que conduce mi nave, que yo hago siempre lo que quiere, lo que manda, lo que sugiere o simplemente intuye.

¿Donde va a encontrar una bicoca como yo?

Cae la lluvia

4 comentarios:

ARCENDO dijo...

¿Donde vamoa a encontrar una bicoca como TU?
Que buen acuerdo entre alma y cuerpo habeis llegado, son inseparables..., como NOSOTROS querida hermanita.
Besos.

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Estupenda entrada!! felicidades y sigue con este tipo de acuerdos son fenomenales!! ;)

Militos dijo...

Gracias mi princesa y SU princesa... ya te estoy esperando en España.
Besitos

Militos dijo...

Arcendo: el acuerdo es de momento, no sé lo que puede durar... No le quedará más remedio que soportarme un poco más, hasta que el Señor de los Ejércitos lo decida,
Un beso