viernes, 5 de diciembre de 2008

COSAS QUE ME ABURREN


Espero que por esta nueva confesión no se me enfade el personal, pero otra de las actividades que me aburren, casi tanto como dormir, es andar de médicos. Es una de las cosas buenas que he debido heredar de mi padre. Ahí estuvo él como un roble hasta el final y en contadas ocasiones pisó un consultorio. Las pocas veces que se vio obligado a ir le encontraban con un corazón de chaval y unos análisis de veinte años. Sí le decían los glóbulos rojos un poco bajos, él: "no se preocupe doctor, que es mejor bajos que en exceso". Cuantos menos rojos mejor, decía. Lo más seguro es que le quedara alguna secuela aversiva del 36. Y en el oftalmólogo lo mismo: No me gradue usted, necesito media dioptrÍa en el derecho y tres cuartos en el izquierdo...En cinco minutos resolvía sus problemas de salud. Sin dar lata a nadie ni entretener a los doctores contando su vida y milagros. Sin alargar las colas interminables de las consultas. Siempre concreto, exacto y nunca se equivocaba. Cuando llegó lo que llegó, nos dijeron esto lo tiene, por lo menos desde hace treinta años, y tenía ya ochenta y seis. ¿Qué pensé yo? : "pues eso que se ha ahorrado".

¿Hay algo más soporífero que ir al médico? Todavía cuando estabas embarazada no te quedaba más remedio porque no ibas por tí, lo hacias por el fruto de tus entrañas. que eso sí. por ellos de coronilla bailaba yo, tanto dentro como fuera de mí. Pediatras, especialistas y todos los istas que hicieran falta. Un niño es algo delicado que necesita que te desvivas por él y que hagas todo lo que no eres capaz de hacer por tí. Realmente lo que desconozco es si mi notoria buena salud, se debía a la ausencia de médicos en mi vida o a que Dios tenía que mantenerme con el mismo cuidado y mimo con que yo me entregaba a los míos. Seguramente era eso, de lo contrario ¿cómo hubiese podido cuidarlos a ellos?. Dios es un Padre que sabe lo que se hace.

¿Con quién estaré hablando esta noche? No te enfades, hombre que ya te veo, tigre mío, el del lado izquierdo, no vaya a ser que el otro que desde anoche se ha colocado a la derecha, piense que esta conversación va con él.. Oye y ¿tú porqué no tienes los ojos claros como dice el otro que los tiene? Venga súbe otra vez a la impresora para que te vea bien.

¿Por dónde íbamos? ¡ah!, sí por el coñazo de los médicos. Bueno, si me oye mi hijo el doctor me mata. Pero es verdad, primero pides hora por teléfono que te plantan la musiquita hasta que se dignan contestar; te citan cuando les da la gana; llegas y una cola inmensa para que confirmen tu cita y te sienten en unas sillas incomodísimas, todas sujetas al suelo y unas a otras. Que debe ser para que nadie se la lleve a su casa, algo improbable porque no son precisamente de diseño. Lo normal es que sean dos horas desperdiciadas. Tampoco es eso ya que varios rosarios sí puedes rezar, entre móvil y móvil de los que no deben saber leer los cartelitos de "apague el móvil". Esto es lo que no acabo de entender porque si respetan lo de no fumar y nunca los otros, cuando no sé yo lo que molesta más.

Total que dos minutos de consulta después de tanto preparativo. ¿Y para qué? para que ni te miren...

Jesucriste decide trabajar una temporada como médico de la seguridad social.
Un inválido entra en la consulta.
_¿Qué le ocurre?
_Que no puedo caminar
_Levántese y ande.
¡que no puedo!
_He dicho que se levante y ande, ¡ya!
El hombre se levanta y se va andando muy enfadado.
Al salir otros pacientes le preguntan:
¿Qué tal el nuevo médico?
_Igual que todos, ni me ha mirado.
Si tropezase con un médico así, no me aburriría

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