viernes, 16 de agosto de 2013

2 MESES SIN CAPITÁN





Ay Arcendo..., sé que ya el día está avanzado, el sol poniéndose, pero no encontraba las palabras con que mencionar este fecha, 16 de agosto y segundo mes de tu marcha al Cielo. Sin embargo, tengo que decir algo, no puede terminar el día sin tu recuerdo.
 
Qué largos estos dos meses sin ti, sin verdear tu Hoja con nuevos post, sin sentirte cerca, sin... No sé si en medio de tu gozo celestial tendrás un ratito para acordarte de nosotros que tanto y tanto te añoramos. No quiero ser empalagosa, nunca te gustó esa actitud hacia ti, pero ¿por qué no me enseñaste a vivir sin ti en la "blogocosa" como tú la bautizaste?
 
Muchos seguimos entrando cada día, yo varias veces al día, en tu Hoja, esa Hoja que desde que brotó nos fue cautivando, haciéndonos vibrar, ilusionándonos con todo lo que nos ibas mostrando  hasta llevarnos a vivir de esperanza  con la abundancia de tus post, esos post, en los que tu sabiduría nos iluminaba a los más torpes, ayudándonos a formar con toda libertad criterios y opiniones. 

En  los temas más dolorosos fuimos como una piña contigo, aquellos en los que dejabas al descubierto parte de tu alma y donde, desde hace más de un año, fuiste abriéndote sin recovecos, sin reserva..., algo que cuando empezamos con los blogs decías que no querías hacer  en Internet por prudencia.
 
En medio de tu intenso sufrimiento con el cáncer, tan en Dios padecido y llevado, lograste conmovernos con tu alma al desnudo a todos tus amigos, hermanos por esa bendita "Comunión de los Santos" que tanto venerabas. Tú, solo tú, nos moviste a la oración y al sacrificio  constantes para luchar codo a codo con nuestro Capitán, sin armadura, a pecho descubierto, intentando arrancarle al Padre Eterno una curación que no fue posible porque su voluntad era otra para ti. 

Poco a poco fue cesando tu lucha contra una enfermedad que nunca llegó a vencerte ni a rendirte, simplemente Dios te venció y a Él entregaste el último aliento de tu vida.

Capitán, mi capitán..., dile que lo acepto porque ha sido su voluntad lo mejor para ti, pero que me sigue doliendo y mucho. Sigo de camino, a trompicones, necesito una mano, la tuya, hermano del alma, que me sujete, que me mantenga firme, me conduzca por esta vereda estrecha por la que tú supiste avanzar sin rendiciones y que ya se me está haciendo interminable.

Ya termino, ya guardo silencio, no quiero interrumpir tu contemplación celestial. ¿Podrás algún día responderme?

Besiños, mi Capitán.

 
 

2 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

Lo sigo extrañando.
Gracias Mili!!
DTB!!

Rosa dijo...

Militos, no lo había visto, no sé por qué, ¡claro!, ahora sé, estaba en la montaña...
Te entiendo tan bien y tanto en todo lo que dices...tanto, tanto..., cuanto más leo su blog, más me doy cuenta de su transformación, lenta, a veces sutil, pero ejemplar. No se puede olvidar, ha sido clave en mi oración. A veces me parece todo increíble, pero sé que es real, lo supe desde el primer momento. Va a hacer un año que entré en el blog y parece que hace muchísimo, por todo lo vivido y todo lo aprendido.

Querida Militos, te siento muy cerca y te recuerdo todos los días.

Un beso muy grande.