miércoles, 18 de febrero de 2009

LA CARTA



Hoy tengo unos deseos enormes de escribir una carta, pero lo malo es que ¿a quién se la puedo dirigir? Ya nadie quiere recibirlas y como nadie las escribe, da miedo que te llamen carca o algo peor. ¿Qué puedo hacer? No voy a poder dormir esta noche si no doy rienda suelta a este frenético impulso que me está dominando por momentos. Lo sé, ya me veo dando vueltas de un lado para otro en la cama o por el pasillo de la casa y menos mal que no tengo esa mala costumbre de mis hijos que sacian sus desvelos en el frigorífico, noche tras noche, que desde luego de mi no lo han heredado. ¡Son tan absurdos!
Ya estoy perdiendo el tiempo, el tema era escribir una carta y encontrar el destinatario. ¿y si cojo el listín de teléfonos y lo abro al azar? No. es demasiado impersonal y un poco triste. Siempre me ha gustado escribir cartas, de niña y hasta de joven. Lo que más me atraía de viajar era el poder enviar unas letras a los que dejaba en mi ciudad. Y eran cartas que no sé a ellos , pero a mi me encantaban. Bueno, hasta me hubiera agradado recibirlas yo misma. Porque si yo visito un sitio no me gusta contar lo que estoy viendo tal cual lo veo, sino descifrar el mensaje que cada paisaje, cada edificio o cada monumento, cada día o noche o ciudad o pueblo o mar o campo, me están enviando solaménte a mí, a mi sentir o a mi pensar. Y lo que a mí me llega no deseo guardarlo de manera avariciosa, sino trasladarlo a las personas que quiero, para compartir con ellas esa parte de mí que está siendo feliz lejos ellos.


Y esto no me soluciona nada, continuo sin poder escribir un nombre en el encabezamiento de mi carta. ¿Y si me arriesgo y salgo a la calle aunque sea de madrugada y busco a alguna persona que esté sedienta de palabras escritas? Que es peligroso ya lo sé, que es un riesgo en este Madrid del 2009, que luego yo seré la culpable de lo que me pase...
Es muy triste no poder disfrutar de esta noche preciosa que veo por la ventana. No hace frío, hasta casi puedo ver una estrella. Estrella, solitaria ¿quieres recibir una carta? Y ya me van a venir los nervios, empiezo a notarlos, esos nervios de las no soluciones a un problema. La verdad es que llamar a esto problema es un tanto exagerado, pero no me voy a poder contener, será o no será, pero se me está formando una especie de nudo en la garganta que no puedo desatar. Y mira que he desatado nudos en esta vida, de todas clases. Se diría que es mi especialidad, de cadenas finísimas que no había forma de deshacer hasta esos otros asfixiantes que atenazan a las personas y nadie se atreve a desenmarañar... Y hoy, en esta hermosa noche de febrero no soy capaz de desanudar mi propio nudo.Y ya tengo el encabezamiento y los dos puntos preparados y todo lo que voy a decir en unas cortas o largas líneas, pero me faltas tú, destinatario o destinataria querida. ¿Qué sentido puede tener una carta sin nombre, sin dirección? Pues lo tiene, tiene que tenerlo porque todo lo que llevo aquí dentro, en esta hora tranquila de la noche que avanza minuto a minuto y hora a hora, tiene que encontrar la salida. La pluma ya está tan impaciente como yo, llorando en negro que se resbala a lo blanco del papel. No resisto más y empiezo:


Querido ente, amado y deseado:
Sé que estás en algun rincón del mundo aguardando mis palabras. Ellas van en tu busca porque nacieron de mí para tí. Las vas a recibir porque son el calor para tu frío y el amor para tu sed. Ignoro tu nombre, desconozco como llegar a tí, pero llegaré, en el viento que rozará tu frente, en la luz de la estrella que conmigo estás mirando y en la sonrisa de la luna que en el mar dibuja tus mejillas. LLegaré porque quiero ser tu necesidad y dar, darte lo que tengo, lo que soy, lo que me dieron y a tí no llegó. Me hicieron para tí y me reservé para mí. Ya voy, voy en una carta que hoy quise escribir para alguien como tú que al abrirla, en sus manos mis palabras, fueran sólo amor.

8 comentarios:

maria jesus dijo...

Muy bonito, pero para otra vez, recuerda, me encanta recibir cartas. Un beso

ARCENDO dijo...

Hija mia, que ansias, que obsesiva es esta vocación epistolar tuya. La mini carta., preciosa, los destinatarios finales, que somos todos los que te leemos, emocionados, pero... refrena esos nervios, que no son buenos. Jejejeje. Besotes.

Militos dijo...

María Jesús:gracias, no lo dudes la próxima será para tí. Gracias por responder a mi llamada
Besitos


Arcendo:¿Y si quiero tener nervios...?
Me alegra que te haya gustado la mini carta, después de escribirla ya pude dormir tranquila. Qué le voy a hacer, tú lo has dicho es mi vocación.
Un beso
Militos

Terly dijo...

Querida Militos:
Eres como un volcán en la oscuridad de la noche que explosiona derramando por la ladera de tu montaña toda la lava de tu sabiduría convertida en sentimientos y palabras.
Hasta mí ha llegado el calor y la luz de esa lava transformados en una bonita carta que ha rozado mi frente al asomarme por esta ventana.
Espero y deseo más noches de insomnio.
Un beso.

Alawen dijo...

Militos, hay que escribir las cartas siempre, aunque no se sepa a quien van destinadas, incluso aunque se escriban sólo para uno mismo.
Un abrazo.

Militos dijo...

Terly: con tus palabras ya has superedo mi carta. Hay que ver y yo que creía que me había salido bien. Gracias por tus deseos de insomnio para mí, eres muy bueno.
Un beso

Alawen: te haré caso, por lo menos voy a escribir una carta a la semana. Gracias por tu consejo.
Un beso

amor y libertad dijo...

tus palabras son solo amor desde siempre, amable niña

s

Militos dijo...

Gracias Santiago por venir a este blog perdido en el inmenso mar de internet,
Tus palabras si que son amables, es un bonito autógrafo el que me has dejado.
Un beso