viernes, 19 de abril de 2013

PARA UN AMIGO



 
 
La Primavera en el campo de Guadalajara, suele aparecer con retraso, gracias a ello hemos llegado a tiempo de disfrutar con el último pruno florecido, el más pequeño, que nació de esas ramas que Julio poda cada dos años del más grande y que, en contra de mis gustos, va plantando por todos los rincones de nuestra pequeña parcela, le da pena que vayan a parar al contenedor. Hay que dejarle disfrutar y al fin y al cabo ya contamos con una familia numerosa de prunitos que irá aumentando año tras año.
 
 
 
 
 
Lo curioso es que en los sietes días que llevamos en Noray parece que todo se ha acelerado vertiginosamente, las rosas aún no brotaron y las unicas flores son las margaritas anaranjadas que la tierra da de forma espontánea y generosa, pero el Sauce que nos recibió cuajado de lágrimas, al fin se ha decidido a derramarlas de manera tal que contemplarle me encogía el corazón, no por el trabajo de recogerlas, sino por compartir un sufrimiento que se me antojaba muy doloroso, sin embargo, cuando tenía un puñado de ellas en mis manos, agitó sus ramas, aún no pobladas, para decirme al oído:
 
_No sientas pena por mí, estas lágrimas que suelto son de alegría, los rayos del Sol hoy me han  acariciado y he sentido como la Primavera está sobre mí, alentadora;  me siento Sauce nuevo. Dentro de unos días ya podras leer o rezar  todos esos rezos que siempre traes a mi verde sombra.
  
 
 
 
 
 
_Calla, calla,  respondí, y recupérate que estás muy desmejorado, no te sientan bien los inviernos 
 
 
 
 
 
 
Animada por el optimismo saucero, decidí alentar al pequeño peral, apenas de cinco añitos, para que este año se decida a darnos peras  algo más grandecitas que el pasado, ni siquiera las aves se atrevían a picotear. Lo cierto es que no le veo con mucha intención en este sentido. Algo que desconocía era lo desordenados que son los perales, puede que sea ésta mío, en el brotar de  sus hojas, unas para arriba, otras para abajo, a derecha e izquierda en una extraña danza rebelde y en cierto modo reivinticativa:
 
"Así soy yo y no quieras cambiarme"
 
 
 
Lo que más me gusta de nuestros días en el campo  es ver a Julio convertido en labriego, trabaja con las manos en la tierra sin parar, se pone y lo pone todo perdido, pero le dejo hacer a su aire mientras yo, paseo, contemplo los diferentes matices de verde que me rodean, veo pasar las nubes, como cierto personaje famoso, que no entiendo por qué se metían con él...; las nubes son preciosas, no hay dos iguales y sugieren miles de ideas,abstractas y concretas.
 
Y ya al atardecer, poco después del rezo del Rosario en paseo y en familia,  hoy por hoy,  sólo Julio y yo, yendo y viniendo junto a la Virgen del jardín, Trono de la Sabiduría, según me dijeron se llamaba a todas las imágenes de la Virgen en que apareciese sentada, me sumerjo en la caída del Sol que va  pintando el Cielo a brochazos mientras desaparece  entre el campanario  de  la Iglesia, donde anida la cigueña de todos los años, y los  montes cercanos a Somosierra.
  
Ese color azul que se descubre en el alcorque del Madroño, es mi labriego, aderezando el árbol y recogiendo los madroñitos espachurrados entre las hojas caídas del invierno. Este año, como no hemos venido con frecuencia  no pude tomarlos directamente de las ramas  por lo que me quedé sin  hacer el licor de Madroño que sólo nos gusta a Julio y a mí, fuertecito es, pero entona en los días heladores del invierno de Guadalajara.
 
 
 
¿No da la impresión que la Virgen le mira complacida? 
  
DEDICATORIA
 
  Y quiero terminar el post con una dedicatoria a la persona por la que este blog continua vigente, aunque   no lo puede leer por las circunstancias en que se encuentra, pero sé que le gustaría. Debo decir que en abril de hace un año, intenté cerrarlo porque ya no me sentía inspirada para dedicarme  a él como antes, pero esa persona, ese amigo del alma, me dejó un comentario, os lo copio al final,  (espero que él no se enfade, supongo que no lo leerá) que me desarmó.
Aunque no le presto demasiada atención, aquí sigo y vuelvo a "Con Sin Nada" cuando algo me toca  el corazón.
 
 
 
 
 
BloggerARCENDO dijo...
Insisto. De verdad es que... noticias así, y en un momento personal como este, son lo peor que -me- puede pasar..
Este blog para mí, siempre ha sido un apoyo único, si este quiebra..., si ese respaldo moral, etico, cultural, político espiritual se va..., me voy directo al suelo, restan más explicaciones...
21 de abril de 2012 14:27
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2 comentarios:

TERE ESCAS dijo...

Muy lindo tu jardín y la manera en que nos lo ilustras Militos, dan ganas de estar ahí, gracias por hacerlo.
Un abrazo.

Rosa dijo...

Militos, cómo me gusta lo que describes, también me siento así en el campo, miro una y otra vez las flores, podo, paseo, me empapo de olores...me gusta mucho el olor de la hierba recién cortada...es una paz...

Mañana nos toca segar y limpiar la casa, no quiero ni pensar cómo estará todo, pero me gusta mucho segar y mi marido tiene que ir de vez en cuando a poner en marcha la segadora, no tengo fuezas para arrancarla...jajaja, poco a poco.

Mañana veré mis plantas, porque en la montaña, hasta hace muy poco, estuvo todo cubierto de nieve. No quedará listo todavía, toca trabajar de lo lindo... El año pasado me clavé la espina de un rosal, la intenté sacar, pero no salió totalmente, quedó un poquito, y ahora mi hermano me tiene que abrir con el bisturí para sacarla, ¡qué lata me ha dado la dichosa espina!, parece mentira. No me pongo guantes, porque no me gusta, arranco todo lo habido y por haber, y nunca me pasó nada... Pero me temo que seguiré sin guantes...

Es una dedicatoria muy bonita, pronto estará bien, seguro, esta temporada es mala, pero pasará todo...no te preocupes, Arcendo es fuerte, ¡resistirá! y se curará del todo...es una bellísima persona.

Me alegro de que siguieras con el blog, porque es muy entrañable.

Un beso muy grande, querida Militos. Que tengas un feliz fin de semana.