miércoles, 12 de septiembre de 2012

ESCUCHA





La mente no siempre está dispuesta para dar forma externa  a sus pensamientos, hay veces que cuesta escribir, la cabeza se embota y la voluntad se niega a comunicar lo que se lleva dentro. otras veces es cosa del alma, está demasiado quieta y esta quietud al cuerpo acalla. Sin embargo hoy siento que algo me atrapa, como un aullido que no sale de la garganta, se hace un nudo en ella y la pantalla, a mi pesar, queda en blanco, mientras la tarde pasa sin pasar.
 Miro a lo alto y siento como el cielo contempla mi sequedad; pido que la lluvia inunde mi seco corazón que el agua fluya en corrientes incontroladas, poco importa naufragar en ellas, verme atrapada por remolinos incontrolables , rebotada por olas no remontables. A esta quietud prefiero nadar contra la corriente, que mi nave se estrelle contra la roca. Busco que la calma se vuelva tornado, que el volcán dormido erupcione, que su lava queme mi vela, sentir..., sentir el dolor, que ya no puedo más, levantarme y gritar: el alma me quema.
 
Tú que pasas a mi lado y no me ves, escucha mi grito, no sale de la garganta, brota de un dolor oculto  que de tanto punzar la mente frena, el cuerpo..., el cuerpo acalla.
 
Escúchame tú, no te asustes, en la noche de luna llena mi grito es..., aullido del alma.

2 comentarios:

ARCENDO dijo...

No aulles, alegrate. Dejame los aullidos a mí, para que sienta nostalgias del lobo que fuí, jajaja.
No sientas dolor, acurrucate, María, tu madre, sale a tu encuentro y todo parece más fácil. Te quiero, rezo por tí.., alegrate, alegrate mucho.., nosotros si que tenemos motivos... para la alegría.
BESIÑÓS AUUUUUUUUUUUUUUU... jajaja

Sacramento Rosales dijo...

Bueno y si hay que aullar aullaremos contigo.
Animo guapisima que Dios te ama y cuando la luna se ponga de nuevo el sol lo iluminará todo con creces.
Un abrazo.