jueves, 27 de noviembre de 2014

HOY SÍ

 
 
 
 
 
Hoy sí, hoy te echo más de menos.
Siempre en este día tenías algún detalle para mi, aunque estoy convencida de que lo sigues teniendo, si no ¿A qué hoy me he sentido más feliz de lo corriente?
 
De acuerdo, he tenido muchas felicitaciones, palpables y virtuales, Julio hecho un sentimental, la mayoría de mis hijos maravillosos..., hasta alguno de los de Inglaterra y también sorpresas, pero esta felicidad de la que te hablo es algo distinto, es calma y es paz, también lágrimas dulces llenas de bellos recuerdos.
 
Esta felicidad tan distinta a la de otras veces, sólo puede venir de un lugar y de alguien que hoy ha vuelto a acordarse de mi.
 
Y fíjate, he buscado entre todos mis post antiguos hasta dar con éste del 15 de junio de 2010, y lo he buscado porque recuerdo que te gustaron de manera especial las palabras de Benedicto XVI, antes de ser Papa. sobre la  vida y la muerte. Hoy sus palabras me animan y reconfortan 

CON GOZO Y SIN MIEDO


Estos días de "Beatus ille", gracias a las dificultades de cobertura con que en el campo me encuentro, siempre me dan ocasión de leer en profundidad. Así lo he hecho con un pequeño texto de Joseph Ratzinger sobre la vida y la muerte. Al estar así firmado imagino que cuando lo escribió era aún Cardenal.

De sus palabras se puede deducir que no existe ruptura entre esta vida y la Eterna, sino una continuidad, pero sublimada, divinizada, por eso no se contradice con aquello de San Pablo a los Corintios: "Ni ojo vio ni oído oyo ni al corazón del hombre llegó lo que Dios preparó para los que le aman" (1corintios,2,9)
 
Creo en estas palabras (no infalibles) del Papa, antes de serlo, me alegran porque las dice un hombre sabio y un hombre siempre inspirado, entregado en alma y cuerpo a su misión sacerdotal que padece por la Iglesia de Cristo y por nosotros los cristianos y que no se arrecia ante las dificultades que, en la actualidad y siempre, atravesamos todos sus hijos con él.

Alegría y consuelo para todos aquellos que hemos sufrido separaciones terrenales de seres queridos, alegría y consuelo ante ese paso de la muerte que atemoriza por lo desconocido, porque la vida nos gusta, la amamos y no queremos desprendernos de ella.


NO HABLO MÁS, LEER A RAZITNGER:

 
"El cristianismo no promete tan sólo la salvación del alma en un más allá cualquiera donde todos los valores y las cosas preciosas de este mundo desaparecerán como si se tratara de una escena que se hubiera construído en otro tiempo y que desaparece desde aquel momento. El Cristianismo promete la eternidad de todo lo que se ha realizado en la tierra.

 
Dios conoce y ama a este HOMBRE TOTAL que somos actualmente. Es, pues, inmortal lo que crece y se desarrolla en nuestra vida ya desde ahora. Es en nuestro cuerpo donde sufrimos y donde amamos, donde esperamos, donde experimentamos el gozo y la tristeza, donde progresamos a lo largo del tiempo. Todo lo que se desarrolla así, en nuestra vida de ahora, es lo que es imperecedero.

Es, pues, imperecedero lo que hemos llegado a ser en nuestro cuerpo, lo que ha crecido y madurado en el corazón de nuestra vida, unido a las cosas de este mundo, tal cual ha vivido y sufrido, el que un día será llevado a la eternidad de Dios y tendrá parte en Dios mismo, por la eternidad. Es esto lo que debe llenarnos de un gozo profundo."
Joseph Ratzinger


Y éste fue tu comentario de aquel día

Blogger ARCENDO dijo...
Ciertamente ESPERANZADORAS palabras, consoladoras... NECESARIAS.
¿De donde viene este texto?, ¿es un artículo o es parte de alguno de los libros que nombra María Jesús?, perdonad mi ignorancia, pero me ha gustado tanto que me gustaría leer más.
BESIÑOS DE AGRADECIMIENTO PROFUNDO


Este video,  hoy me gusta de manera especial, también es de los seleccionados por ti, creo que dos veces.












Hoy sí


4 comentarios:

Maria del Rayo dijo...

MUCHAS FELICIDADES!!
No tienes idea como te entiendo.

Militos dijo...


Mil gracias, querida María, sí, sé que me entiendes.
Un beso enorme

Rosa dijo...

Gracias, qué bello. Me uno, del todo.

Me alegra muchísimo ver a María.

Besiños.

Militos dijo...


Gracias, querida Rosa. A mi también me gusta mucho tener entre nosotras a María, creo que a las tres nos une el mismo lazo bloguero de La Hoja.

Besiños