
Tu voz no cesa nunca, tu voz repite ecos que me turban, reclaman aguante en mis sentidos, constancia en mis senderos, canciones en mis duelos. Escucho como late en suave onda, se hace palpable, persigue punzante mi lento pasar, vivir, respirar... Tu voz es viento, locura, cariño y pesar. Tu voz es amor que quema, arde, revienta, cae y eleva cuando alegre me hace soñar, cuando envuelve en nubes de algodón rosa, falacia, belleza y bondad. Tu voz es nebulosa que, a veces, a mis ojos esconde el bien y el mal. Capitana en las batallas, paciente en las derrotas, tu voz aguarda sedienta el tiempo final. Me llega a destiempo, me obliga a caminar sin retornar. No quiero volver y vuelvo, no quiero caer y caigo, caigo en el fuego de tu voz, cuando tu voz me grita que, a pesar de todo,¡oh Dios! amo el eco de tu voz.



