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viernes, 10 de octubre de 2008

AUNQUE DIOS TENGA SED


Acabo de descubrir, ya estaba descubierto por supuesto, Me refiero a que gracias a los blogs, he conocido un poeta nuevo para mí. Y quiero compartirlo con los que os acercáis a este /Con Sin Nada/ reservado ya para los sentimientos. Esos que nos invitan a ocultar, como si fuera una verguenza o un atropello para los que gustan ir por la vida provistos de coraza y corazón de piedra.
Ni mucho menos pienso hacer una crítica de Santiago Tena, cuyo libro Aunque Dios tenga sed es el tercero de sus publicados, Última voz y La mansedumbre calculada. Primero porque no soy nadie y segundo porque la poesía, el gusto por la poesía, aparte del valor de su rima, es personal e intrasferible. Por lo que he leído en la contraportada de su libro, también colabora en ABC.

Confieso que no sabía cual elegir, únicamente dejo una pequeña muestra de una expresión poética que a mí me llega hondamente.

No nos habían contado
que la vida era esto,
que la vida es un lento
adormecerse,
que la noche no acaba con el sol.
No han querido contarnos
que en la vida no hay nada sin sentido,
que oculta toda luz,
el mundo se equivoca.
y no hay trampa ni infierno
en perder cada día en un abrazo
más fuerte que la vida,
que la vida obedece
y escucha y nos espera,
y creer es vivir.
Pero la vida llama, nos invita,
está como esperando que vivamos:
dejémonos vivir.
Tal vez haya otro mundo
y una vida que explique sus razones,
una sinceridad que escriba en verso,
una fe y un error
que nos hagan el día suficiente,
que no quieran contarnos
que la vida era esto,
que merece la pena
encerrar el aliento
en palabras que cuenten que la vida
era esto y que no
podemos evitar seguir viviendo.
Santiago Tena

Pintura: El árbol de la vida, de Klimt



















domingo, 5 de octubre de 2008

EN TUS MANOS DESMAYAR MI CABEZA




Que ¿Por qué me gusta Panero?, por esto:


No sé de donde brota la tristeza que tengo.

Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce,

sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo,

casi fuera de madre, derramado en el cauce.


Tú sabes cómo soy; tú levantas esta carne que es mía.

Tú, esta luz que sonrosa las alas de las aves;

tú, esta noble tristeza que llaman alegría.



Tú me diste la gracia para vivir contigo,

tú me diste las nubes como el amor humano;

y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo,

con la primera alondra que nació de tu mano.


Como el último rezo de un niño que se duerme

y, con la voz nublada de sueño y de pureza,

se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme

hacia tí, y en tus manos desmayar mi cabeza.







Leopoldo Panero

viernes, 3 de octubre de 2008

LA MANO DE MI PADRE

Última Bandera del Águila en la Escuela Naval, últimos besos jurando en Ella. ¡Todo un privilegio!. Al año siguiente ya el escudo posterior.

La mar, altura de amores,
tálamo gigante, enlace
y servicio de plata.
Rescoldo que enciende cenizas
pábilo que prende llama.
El latido de su mano, más fuerte.
más distante mientras,
del fuego y por el ansia,
desvanecidos los muros
entre Ella y yo...ya nada.

¡Oh mar, oh ría...!
la besé, juro que la besé,
sin saber cómo,en aquel verde
de tierra alta,
frente aquel agua de ría baja.
No lo soñé...
mi boca de juramento, abrasé
en sus labios de rojo y gualda.


Visita de El Elcano a Manila. Yo no pude perderme algo así, a pesar de las 18 horas de avión.


En un fugaz parpadeo,
en mi mano su latido,
fuego vuelve a la explanada.
Y...estoy tan lejos;
de otros mares las gaviotas,
de otras aguas el aurero.
¿Estas piedras,esta raza?
España fueron, pero hoy...
agostadas raices.
¿A qué ese fuego en lo alto
y en el ansia?,
Y en el sentir:
navegante deja lastres,
deja lastre, atora el ancla.

Lo ví..., ¡oh mares!,
juro que lo vi y no soñaba.
Hora temprana, por ello os volé.
No era España pero...
¡Sabía a España!
A su paso aquel latido
de mis manos, nido fue
entre sus manos.
Otros mares, otra isla,
fuego y sangre en alza.
Y Ella, en ella ¡abrasaba!

Dedicado a mi padre que de niña me enseñó a amar A España en su bandera.

miércoles, 1 de octubre de 2008

SOLTANDO AMARRAS


Desátame, Divino Cautivo

de este vivir amarrada.

Desátame para encontrar

de nuevo mis alas...

Y volveré a alcanzar

anchura, altura y cielo.

Subiré y me tomarás

más allá de las nubes.

más allá del dolor.

Te miraré, me mirarás,

y en mismo vuelo

se plegaran mis alas,

se plegarán mis rezos.

Todo el amor retornará

a tu seno, para ser sólo amor.
Militos

sábado, 27 de septiembre de 2008

POESIA DE LEOPOLDO PANERO




Leopoldo Panero es uno de mis poetas elegidos del siglo XX. Fue una época prolífica en escritores y poetas a los que no se les está dando la relevancia que les corresponde por el simple hecho de haber publicado sus obras en la"oprobiosa" dictadura. Panero, sin saber a ciencia cierta porqué me atrajo de una manera especial, fue marcado en la lista de mis favoritos. Escribía poesía no por escribir, sino sólo cuando le salía de dentro. Tal vez sea este detalle el que me cautivó de su obra:

"Más que decir palabras ser su propia fragancia,
y estar callado, dentro del verso, estar callado
Siete poemas, pag.399

..."¡ni calla el que está en silencio
ni es toda palabra canto!
Romances y canciones, pag.419

No quiero hacer una intensa biografía de él, eso sería obra de nuestro querido e ilustrado Arcendo /http://arcendo.blogspot.com/ sólo mencionarlo porque lo que a mí me satisface es dar a conocer todo lo que ha pasado y pasa por mi vida enriqueciéndola, haciéndola vibrar, humanizándola. Nunca he pretendido ser ejemplo de nada, únicamente dar testimonio de que soy mujer y estoy aquí para algo, porque Dios lo ha querido y con mis errores, equivocaciones y tropiezos, pero con la buena voluntad de dejar una huella simplemente humana que se acoge en todo momento a la Misericordia de su Padre Dios. Y, como decía caballerozp en un reciente post, crié una familia muy numerosa y el tiempo que ahora me sobra lo invierto en contar cosas que para mí tienen valor, porque quiero; al que no le guste que no lea, pero que me deje en paz.


Leopoldo Panero nació en Astorga (León), el 17 de octubre de 1909.Murió en su finca de Castrillo de las Piedras (León), el 27 de agosto de 1962. Realizó sus primeros estudios interno, en el colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana en San Sebastián. Estudia la carrera de Derecho en las universidades de Madrid, Salamanca y Oviedo donde se licenció. Compatibiliza sus estudios escribiendo poesía y colaborando en las revistas más importantes de la época anterior a la guerra civil. Desde 1931 a 1936, cursa estudios de Lengua y Literatura francesa en las universidades Poitiers y Tours. Más tarde estudiaría también las mismas asignaturas en la Universidad de Cambridge.
Al terminar la guerra contrae matrimonio con la escritora Felicidad Blanc, con la que tiene tres hijos. Hasta su muerte, sin dejar de colaborar en revistas y diarios españoles e hispanoamericanos, ocupa varios cargos, como el de director del Instituto de España en Londres, director de la revista Correo Literario, secretario de las bienales de Arte hispanoamericanas de Madrid, La Habana y Barcelona, Secretario general del museo de Arte Contemporáneo de Madrid y, entre otros cargos, fue también director editorial de Reader's Digest. Obtuvo varios premios entre los que destaca el Fastenrath de la Real Academia Española por su libro ESCRITO A CADA INSTANTE y el Premio Nacional de Poesía, por su libro CANTO PERSONAL. Muere joven tras una penosa enfermedad.

Su poesía se caracteriza por su sencillez, sin palabras rebuscadas y sin objetivos previos; cuando la lírica sirve a fines concretos, ya sean sociales o políticos se desvirtúa la esencia misma de lo poético. Cesar Allende que ha realizado un completo estudio de la poesía de Leopoldo Panero, en su libro: "La Poesía Personal de Leopoldo Panero afirma lo dicho, "la poesía no puede ser ni sociología ni política." Dedico varios versos a la niñez y gusta del tema religioso porque es profúndamente católico. Lo que está depositado en su alma sale a la superficie poética de manera innata. Lo vemos en algunos de sus versos:


ESCRITO A CADA INSTANTE

"Para inventar a Dios, nuestra palabra

busca, dentro del pecho,

su propia semejanza y no la encuentra,

como las olas de la mar tranquila,

una tras otra, iguales,

quieren la exactitud de lo infinito

medir, al par que cantan...

Y su nombre sin letras,

escrito a cada instante

mecido por la música del agua;

y un eco queda sólo en las orillas.

¿Que número infinito

nos cuenta el corazón?


Cada latido,

otra vez es más dulce, y otra y otra;

otra vez ciegamente desde dentro

va a pronunciar Su nombre.

Y otra vez se ensombrece el pensamiento
y la voz no le encuentra,

Dentro del pecho está.

Tus hijos somos,

aunque jamás sepamos

decirte la palabra exacta y Tuya,

Que repite en el alma el dulce y fijo

girar de las estrellas.

Este post era para De Dentro pero no he podido publicarlo en él porque alguien denuncio su contenido como no deseado. Estan revisándolo y en dos días me responderán. Y os dejo que me voy al teatro, ya os contaré si merece la pena lo que voy a vivir esta tarde.