miércoles, 4 de marzo de 2009

CAMPO DORMIDO



Esta vez vine a tí, campo dormido, con la ilusión de encontrar alguna inspiración nueva para este blog, pero hice mal. Todo continua apagado y sólo algunos árboles, como el sauce y la acacia, han comenzado a estirar sus miembros intentando salir de su letargo. En ese intento perdieron su armonía. Ramas desordenadas con incipientes brotes de nuevas hojas han alterado la plasticidad de un jardín, de por si falto de equilibrio. Ellos mismos forzaron su talado, con la pena de ver caer a tierra los brotes recién nacidos a manos de una despiadada sierra manual. Como el señor de la propiedad se crió en la sobriedad no hubo manera de convencerle que ya era hora, pasados diez años de la adquisición de la misma y dado el tamaño alcanzado por los árboles, de comprar ese maravillosos invento de la sierra eléctrica.

La verdad es que tuvo intención de cumplir mi deseo. Por ello paramos en El Casar de Talamanca. Hago un inciso en la aventura de la sierra eléctrica, para explicar que este municipio que pertenece a Guadalajara, sin embargo, se apellida de Talamanca. localidad perteneciente a Madrid, por un error del topógrafo que señaló los límites geográficos. Inscrito así, así ha quedado. Sabido es que este mundo de la burocracia se impone a cualquier razonamiento. Tengo yo una amiga llamada Rebeca a la que su padre, al nacer, inscribió con V y por los siglos su nombre ha de permanecer con tamaña falta de ortografía.

Continuo con la narración inicial. Aparcamos el coche ante una bien surtida ferretería y cuando yo, emocionada por la adquisición, humedecidos los ojos y temblorosas las manos ante la realización de una de mis mayores ilusiones, daba la orden de embolsar la sierra, se acerca quien sería el protagonista de su funcionamiento con la indiscreta pregunta sobre los euros que habría de abonar, en pesetas por supuesto, ya que su españolismo no le permite renunciar a la moneda de su infancia y juventud. Escuchar el, para mí, módico precio de 30.000 pesetas, le hizo salir despavorido hacia un estante de la tienda donde una encantadora, para él, sierra de mano de color rojo ya había llamado su atención, más que nada por su módico precio de cinco euros que eso sí, no hizo falta ni traducirlo en las rubias de nuestros años mozos. De nada sirvieron mis protestas, ni mis sanas intenciones de ahorrarle esfuerzo y energía. Su respuesta:
"Tú es que no te has enterado de que estamos en crisis".
¿Crisis? dije yo:
"Si solo lo hago por tí, al fin y al cabo yo no voy a mover ni una mano en la tala de árboles".
La realidad es que pensaba también en el sufrimento de los árboles. Me figuro que su dolor se agudiza con ese ir y venir de una sierra manual, clavados su dientes una y otra vez en las ramas tan firmemente entroncadas. Juzgo que es someterles a un martirio innecesario y sádico. Donde esté un buen tajo mecánico que se quite todo lo demás.

Ahí lo tienes, querido blog, contemplando sierra en mano cómo va su obra con el sauce que sin duda este verano va a ser más llorón que nunca.


Resumiendo, que estos días de aislamiento internáutico se convirtieron en llanto y congoja al ver por los suelos las ramas de nuestros árboles, plantados un día en la inocencia de su transformación en gigantescos centinelas de este pequeño terreno que heredaran unos hijos que, como dice su padre:
"Con cuatro chicazos que tengo (no menciona a sus seis hijas), ninguno es capaz de echarme una mano". Esa es su canción al compás de la económica herramienta de ángulo obtuso

Esa es su canción y la mía: "Y yo aquí sin internet", hasta que se me ocurrió aprovechar, en plena queja paterna, para deslizar una sugerencia:

"¿Y si vendemos esta casa?", pero no me escuchó o no quiso escucharme, pues el chirriar de la sierra se hizo más agudo: ¡Riach..., Riach... Riach...

Alcé la voz para añadir:

"No, si yo lo digo porque así los que no te ayudan en nada, nada heredarán y de paso nosotros viviremos más desahogados, sin movernos de Madrid".

Algo debió de llegarle porque preguntó:

"¿Decías algo de Internet?"

martes, 3 de marzo de 2009

AMORES LOCOS

Este chiste si que es verde, verde. Creo que no debemos dejar entrar a Aprendiz. Sugiero leerlo con esta música de fondo




















domingo, 1 de marzo de 2009

EL MILAGRO DE LAS FLORES



La emoción que he sentido, al regresar de un campo inhópito y cubierto de niebla, es indescriptible y no sé si seré capaz de exhibirla en la pantalla. Todavía mi pulso y mi corazón sienten temblores. Tal vez nadie me comprenda, pero volver de un lugar donde no sólo permanece apagado internet, sino que la Naturaleza, quizás solidarizándose, se encuentra adormecida, más bien en completo letargo, abrir la ventana de mi habitación y contemplar ese renacimiento a la vida en una simple maceta, hizo en un sólo segundo, que la apatía de estos días se pierda entre la bruma de un cielo que amenaza lluvia.
Puede que nadie recuerde la historia de amor que a más de uno conmovió y que no hace muchos posts relaté, sobre mi geránea y su amado Plectranthus Coloides . Ya entonces ella empezaba a dar a luz a los frutos de sus amores. Pero lo dramático y a la vez heroico de las flores es la brevedad de su vida. Llegadas al máximo esplendor y una vez brotados sus vástagos, comienza su decadencia de manera imparable, hasta el punto que se diría dan gustosas su vida por los hijos que alumbran. Ese ha sido el caso de mi geránea. Brotados sus capullos en pleno frío invernal, no tardó una semana en comenzar su declive y una triste mañana recogí su desgastado cuerpo que se deshizo entre mis manos. No quise cortar su vida de un golpe, fui dejando que se apagara con lentitud, para que pudiera contemplar hasta el último instante cómo sus nuevos brotes iban fortaleciéndose y tomando color a costa de su propia vida. Cuando ella desapareció, toda la planta desprendió un perfume nuevo y desconocido para mí, el aroma de su grandeza y del sacrificio de su propia vida por la de sus hijos.

Con esa tristeza, me dirigí al campo de Guadalajara este fin de semana, en la imposible esperanza de encontrar en él algún consuelo floral que mitigara mi pena. No hubo aliciente alguno que la disminuyera. Allí todo estaba gélido y adormecido como mi durmiente portátil. Por este motivo, la sobredosis de alegría inyectada en mi alma por la contemplación de la maceta, donde pasó sus últimos días mi geránea enamorada, ha compensado y en sobreabundancia la tristeza anterior.

¿Qué ha sucedido en mi ausencia?:
De manera inexplicable, tropieza mi mirada con el rojo intenso de un pequeño geráneo abierto en numerosos y delicados pétalos. Y a su lado, se hierguen más altos tres capullos firmes y fuertes que no tardarán en
en aumentar el colorido de mi ventana. Mis lágrimas de emoción ha sido el riego de hoy para ellos. Lástima siento por la falta de sus padres que se vieron privados de esta belleza. Su padre Plectranthus o Planta del Dinero, al morir su bella amada, me suplicó su trasladado a otra ventana, donde los recuerdos de ella no atormentaran más su desgastado corazón floral. No dudé en complacerle porque fui testigo de su inmenso dolor.
Este repentino florecer me pareció obra de un milagro de la Naturaleza que siempre permanece fiel a los deseos de su Creador. Milagro sí ha sido, pero no puedo por menos de revelar la mano que ha contribuido a que éste se realizase en mi ausencia. Al encender el ordenador y acudir a este blog para comprobar si alguien se tomó la molestia de comentar en el post sobre mi adorado Chopin, me encuentro con la sorpresa de un comentario de Natalia Pastor que me revela su pasión desde niña por el romántico y atrayente compositor, algo que comparto totalmente con ella. Pero hay más y en este más se halla el misterio de tan exuberante floración como anticipada primavera: Arcendo, para mí también compositor excepcional qe sabe extraer música hasta donde no la hay, mi amigo, con el que me une una hermandad más allá del tiempo, la sangre y la materia, ha tenido el maravilloso detalle de cuidar esta casa, cuya puerta dejé abierta para todo el que quisiera entrar en ella, y, según leo en su comentario, de motu propio se le ocurrió regar mis incipientes geráneos. Sin duda debió utilizar parte de ese agua viva que cada día derrama por las hojas desprendidas de su blog: "La Hoja del Arce". No he encontrado otra manera de agradecerle la vitalidad otorgada a mi planta que escribir esta entrada nada más llegar de un paisaje cubierto de niebla.
Sólo me pregunto una cosa : ¿podrá alguién convencer a Arcendo que se traslade a mi Noray de Guadalajara y riegue con el mismo agua, aquel terreno dormido para que, cuando yo vuelva por allí, lo encuentre plagado de flores?

miércoles, 25 de febrero de 2009

MI LUNA DE MIEL CON CHOPIN

AVISO: OS DEJO UN POST LARGO PORQUE VOY A ESTAR TRES DÍAS AUSENTE. PODÉIS LEERLO POR ETAPAS



Los detalles concretos sobre Chopin y George Sand, están tomados de este libro adquirido en la Cartuja de Valldemosa,en Agosto de 1960, escrito por Bartolomé Ferrá.

Sugiero leer el post escuchando la música de Chopin

Mazurca en mi menor, op 41, nº 2, compuesta en Valldemosa






Que nadie vaya a pensar que el polaco Federico y yo coincidimos en el tiempo. El llegó a Mallorca un poco antes que yo y fue su huella la que me llevó a convencer a mi recien estrenado marido para que pasáramos en la Isla nuestra Luna de Miel. Es verdad que por aquella época la mayoría de los nuevos matrimonios, solían disfrutar en las Islas Baleares de su primer viaje juntos. Esto también era propio de aquellos años; los novios no viajaban juntos hasta que dejaban de serlo y se convertían en marido y mujer. En la actualidad los destinos elegidos suelen ser algo más exóticos y de mayor coste.
Mi elección por aquella hermosa Isla se debió a mi apasionada devoción por Chopin. Había leído mucho sobre este romántico e inspirado compositor y algo de morbo sentía por indagar en La Cartuja de Valldemosa sobre aquella pareja de amantes que en ella residieron. La misteriosa escritora, Aurora Dupin, que gustaba vestirse de hombre y usar seudónimo, George Sand, me tenía intrigada. Tenía treinta y cuatro años cuando llegaron a Mallorca, mientras el compositor ya famoso, acababa de cumplir los veintiocho, y dos hijos, de quince y nueve años de su matrimonio con el Barón de Dudevant. Por añadidura tuvo también otros amantes como el poeta Alfredo de Musset, autor de LAS NOCHES, quien tiene un poema precioso que el autor del libro de la cabecera equipara a uno de los Preludios de su amigo Chopin:

"(...) cuando he conocido la Verdad,
he creído que era una amiga:
cuando la he comprendido y sentido,
estaba hastiado de ella.
Y sin embargo es eterna,
y los que han prescindido de ella
en la tierra lo han ignorado todo.
Dios habla, es preciso responderle;
el solo bien que me queda en el mundo
es haber llorado alguna vez.
Esta curiosidad por los amantes de Valldemosa, fue el motivo de pasar mis primeros quince días de casada en Mallorca. De mi propio viaje, ya se sabe, a parte de intimiddes que no pienso contar, lo típico del turismo:
Las Calas, algunas hoy de nudistas, que no hubieran soportado mis ojos de entonces.

Las Playas, ya entonces abarrotadas de turistas

Las Cuevas del Drach, con las estalctitas, las estalacmitas y los músicos interpretando baladas desde una barca de ida y vuelta, todo muy organizado a mayor gloria del turismo.


La Catedral
Tampoco quiero hacer una biografía detallada de Chopin, simplemente deslizar algunos detalles de los días que vivió en aquella Cartuja que hoy se conserva como museo del compositor.

En principio aquel viaje estaba organizado sólo para la baronesa y sus hijos Maurice y Solange, ya que la salud del niño era delicada, pero fue Chopin quien quiso unirse a ellos, pensando que el clima del mediterráneo vendría bien a sus ya afectados pulmones. La apariencia física de la pareja era todo un contraste: Chopin alto, esbelto, siempre elegante, siempre enguantado. Las manos finas, los dedos largos... Su amigo Franz List acostumbraba a llamarle "el Príncipe" por su exquisita elegamcia. Por el contrario la escritora y amante, es descrita por Bartolomé Ferrá como: "ardiente y generosamente dotada para todos los entusiasmos del espíritu y de la carne".

Al mes de su llegada, en Noviembre, escribía el compositor a su amigo Fontana:
(...) El cielo es de turquesa, el mar es azul, las montañas de esmeralda y el aire paradisiaco. Brilla el sol durante todo el día, la gente viste como en verano y hace calor; en la noche se oyen guitarras y cantos durante horas enteras".
Al llegar se instalaron en una fonda, situada ante la puerta nueva del Muelle, frente al palacio de la Almudaina. De allí pasaron a una casa de campo situada en un caserío cercano a la ciudad, llamado Establiments. En su libro:"Un invierno en Mallorca" la escritora describe detalladamnete el paisaje de alrededor de la casa. en principio disfrutaron de un tiempo espléndido, pero al iniciarse la temporada de lluvias la enfermedad de Chopin comenzó a agravarse, no tardándo en circular entre los habitantes el miedo a verse contagiados por el horroroso mostruo de la tisis pulmonar. Tuvieron que desalojar la vivienda y son las palabras de George Sand las que expresan el horror que aquellas gentes sentían hacia ellos, segun una carta recibida del propietario de la finca en la que decia que:

"Teníamos una persona en casa, la cual tenía una enfermedad que le repugnaba y que llevaba el contagio a sus hogares...en virtud de lo cual nos rogaba desalojar su palacio lo más pronto posible"
Fue el cónsul francés en Palma quien los acogió en su casa hasta que pudieran trasladarse a la Cartuja de Valldemosa. Crece entonces el optimismo de Chopin quien escribe a Fontana:

"Viviré en una deliciosa Cartuja, en el más bello país del mundo: el mar, montañas, palmeras, un cementerio, una iglesia de cruzados, una ruína de mezquita, olivos milenarios!"
Se equivocaba el compositor en esta descripción ya que en Valldemosa, nunca hubo Cruzados, ni mezquita alguna.

La Cartuja de Valldemosa fue fundada en el año 1399, cuando el rey Martín el Humano cede a los monjes su palacio llamado El Puyol. A partir del siglo XV el convento se fue agrandando con nuevos edificios. Con la revolución de 1835 los monjes son expulsados del Monasterio y La Cartuja queda desierta. El gobierno se incauta del monasterio y alquila sus dependencias. En unas de las antiguas celdas se instalan Chopin y George Sand con los niños.

Cuando yo visité Valldemosa, en una de las dependencias se encontraba un viejo y pobre piano mallorquín, con algunas partituras, que estuve contemplando e imaginando los largos dedos de Federico extrayendo de él sus Baladas y Nocturnos. Lástima que no permitían tomar ninguna fotografías. Ese piano fue utilizado por el compositor durante la mayor parte de su estancia en aquel lugar, ya que el Pleyel, encargado a París, no lo dejaron pasar por la Aduana hasta poco antes de su regreso a Francia. Este contratiempo fue una auténtica pesadilla para él

Piano Pleyel



Fotografía de Valldemosa en la actualidad

Comienza Chopin a sentirse alejado del mundo. Las contínuas lluvias le mantienen recluido en la celda fría y húmeda. Echa en falta las comodidades de París y su vida social. Su quebrantada salud no le permite ya ni gozar con la contemplación del paisaje. Por el contrario, fue la escritora quien trasladó a su libro "Un Invierno en Mallorca" toda la belleza mallorquina aunque también recopiló facetas negativas de los lugareños, a los que nuncá llegó a estimar, criticando en sus escritos la manera de vivir de aquellas gentes, para ella embrutecidas e incultas. Algo que fue recíproco y que motivó hacia la pareja rencor y una cierta revancha a la hora de suministrarles los víveres necesarios, de difícil consecución por la distancia al pueblo y lo intrincado del camino. Por lo que en ocasiones llegaron a verse con hambre y carencia de lo más elemental.

A pesar de tanto inconveniente, en la Cartuja de Valldemosa Chopin compuso la mayoría de sus Preludios, retocando los que ya tenía compuestos. Allí salió de su ingenio y de sus delicadas manos la Balada segunda en fa mayor OP 39; dos Polonesas en la mayor y en do menor, OP 40, así como la Mazurca en mi menor OP 41, nº 2
Su estancia en Mallorca terminó siendo un suplicio para él, con su enfermedad avanzando peligrosamente. varios médicos fueron consultados y alos que Chopin despreciaba por su poca preparación. Cuenta así los resultados de estas visitas:
"El primero dijo que me moriría, el segundo que me moría y el tercero que ya estaba muerto".
George Sand define así la estancia en la Isla:
"Nuestra estancia en la Cartuja de Valldemosa fue un suplicio para él y un tormento para mí. Dulce, jovial, delicioso en sus relaciones mundanas. Chopin enfermo era desesperante en plena intimidad. Ningun alma era más noble, más delicada, más desinteresada;
(...)¡Ay de mí!, ningun humor era más desigual, ninguna susceptibilidad más imposible de satisfacer. Y nada de esto erqa culpa suya, sino de su mal. Su espíritu estaba desollado al vivo; el pliegue de una hoja de rosa, la sombra de una mosca haciánle sangrar. Excepto yo y mis hijos, todo le era irritante bajo el cielo de España. Moríase de impaciencia de partir mucho más que de los inconvenientes de la estancia"
Únicamente permanecieron en Mallorca noventa y siete días. El 14 de febrero de 1839, a bordo de "El Mallorquín" llegaron a Barcelona para seguir viaje a París.
Dibujo de la Cartuja de Valdemosa, pintado por Bartolomé Ferra, autor del libro.


Dibujo de Valdemosa, pintado por Maurice, hijo de George Sand

Al poco tiempo de abandonar Mallorca, los amantes se separan y la escritora se dedica en exclusiva a su profesión y al amor de sus hijos. Entre sus libros destacan "Historia de Mi Vida", "Indiana", y la novela que es un clásico del estilo narrativo romántico: "Juana de la Roca"
A parte del ya citado "Invierno en Mallorca"
Retrato de George Sand, seudónimo de Aurora Dupín pintado por su gran amigo Eugene Delacroix

Catorce días antes de su muerte, escribe Chopin a su amigo Fontana:
"La única desgracia consiste en esto: que nosotros salimos del taller de un célebre Maestro, algun stradivarius "sui generis", que ya no se encuentra aquí para repararnos. Una manos inhábiles no saben extraernos sonidos que retenemos en el fondo de nosotros mismos, faltos de artífices que nos los arranquen".

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Para dar un poco de alegría a este triste final complemento con lo siguiente:

He añadido esta foto, que figura en mi avatar, porque fue tomada en Mallorca y la tengo un gran cariño, ya que precisamente posé delante del yate que nos acababa de regalar el difunto Onasis.Era de esos multimillonarios generosos, tan poco abundantes, que al enterarse que nos habíamos gastado todo el dinero destinado para la luna de miel y viendo nuestros apuros para convencer al dueño del hotel de que esperábamos un giro familiar para saldar la cuenta, sin pensarlo dos veces nos cedió su precioso yate para que en él navegáramos hasta Cádiz. Nunca olvidaré este magnífico gesto, sin pedir nada a cambio. Cuando empezaron a venir los hijos tuvimos que venderlo para comprar potitos y papillas.
Además hay otro detalle en la foto que me ha movido a elegirla para dar el rollo con mis comentarios en los blogs amigos. Estoy sentada en un Noray, lo que resulta como una premonición. Aunque está tapado con mi vestido se ven las cuerdas de amarre tendidas a él. Por entonces no tenía ni idea que ese elemento portuario, donde se amarran los barcos, se llamara así. Sin embargo, esa palabra desde hace unos años, ha pasado a ser entrañable para mí. Como Noray bauticé mi primer blog y nuestro refugio entre los montes de Guadalajara - sin cobertura internáutica - también se llama Noray.


PD/ El yate realmente era de Onasis, lo demás puede que sea uno de mis sueños. El Noray si es cierto y lo del giro familiar también. Para las féminas que quieran saber de qué color era el vestido: de cuadros rojo y azul, marino por supuesto.
Polonesa en la menor, compuesta en Mallorca


¡FELIZ FIN DE SEMANA!, OS ECHARÉ DE MENOS

martes, 24 de febrero de 2009

lunes, 23 de febrero de 2009

IGUALDAD




Voy a contar una anécdota que me ha llegado y que me parece un claro síntoma de cómo las mujeres han tomado conciencia de las exigencias que conlleva el hecho de querer equiparase a los hombres en el trabajo, con los mismos derechos, pero también con los mismos deberes.

Una marinera muy joven destinada en un pueblo del Sur de España y no embarcada, al quedarse embarazada, su médico de cabecera firmó una baja por si A CASO corría algun riesgo en el embarazo, hasta que pudiera ir a visitar al ginecólogo. Sus compañeros y jefes inmediatos la mimaban y trataban con toda deferencia:
¿Cómo estás hoy? , yo te hago eso, yo lo otro...etc.
Enterada su jefe superior, recrimina a los suboficiales ese trato diferencial comparado con el de los demás soldados y estos responden:

" No mi comandante, es que se acaba de quedar embarazada y las mujeres lo pasan muy mal los primeros meses, las naúseas...." "Claro es que la pobrecita."

La jefe en vista de que no atendían a razones les dice:
Sepan que yo llevo tres meses y medio de embarazo y nadie se ha enterado. Cuando tengo náuseas me tomo una manzana o unos cachuetes y sigo con mi trabajo. De manera que no la atosiguen con sus detalles porque la están diferenciando del resto de marineros y es una discriminación positiva.

Les confiesa además que ya había comunicado a su Superior su propia situación y éste, después de darle la enhorabuena, no se lo había vuelto a mencionar. Algo que le agradecía para no sentirse agobiada. Como debe ser para un trato natural, evitando situaciones diferenciales.

A continuación llamó a la interesada para decirla que esa baja del por si A CASO no era aceptable:

¿Tu te encuentras mal?:
El estómago, las nauseas...

Pero eso también lo tendrás en tu casa. Vas a dejar las labores del jardín y te pasamos a un despacho que es más tranquilo, pero no hay baja.

Como ella siguió alegando lo del por si A CASO. la jefe se vio obligada a confesarle su propio embarazo, con el añadido de ser mayor que ella y más riesgo en todo caso. Con lo que la más joven enmudeció y se fue a desempeñar su nuevo trabajo sin atreverse a rechistar.

Esto que parece una tontería, lo cuento para señalar cómo deben las mujeres desempeñar sus trabajos en igualdad de condiciones que el hombre. Esa igualdad que hoy se alega para todo y que a la hora de la verdad, algunas de ellas, intentan aprovechar su condición femenina para obtener prebendas.

Dentro de la Marina de Guerra cuando alguna mujer se queda embarazada si su destino es en barcos, se la desembarca de inmediato porque se entiende que eso si puede ser un riesgo, pero una vez en destino de tierra no hay motivos para que no pueda desempeñar su trabajo como los demás, hasta que llegue la fecha de su permiso de maternidad que puede anticiparlo al parto o tomar los cuatro meses después del mismo, exactamente igual que en la vida civil.

Es una simple anécdota, pero un índice de que la verdadera igualdad hay que ganársela.
De todas maneras, es justo reconocer la mala suerte de la marinera al tocarla de jefe una mujer y embarazada...

Gente de mar

sábado, 21 de febrero de 2009

FIN DE SEMANA EN PARAGÜAY

Atardecer en Paragüay, regalo de Desire

Tengo que confesar que algunas veces siento arrebatos de envidia, ya sé que eso está muy feo, pero ¿no es una injusticia que Maleni pueda pasar un fin de semana en Siberia con la disculpa de que va en una misión muy importante?. Nada, que quiere comprobar "In Situ", qué hacen los siberianos en sus aereopuertos cuando nieva para que los aviones y los trenes puedan circular sin problemas. ¿Para eso hay que pagarla un finde en Rusia?. Esta señora no debe saber que con internet se entera uno de todo. Y lo bueno del caso es que va al tuntun porque a lo mejor ni hay aereopuertos en Siberia.

Dejémosnos de tonterías ministeriales y vamos a lo mío... Pues nada que cogí una simple bolsa de viaje y decidí irme a Paragüay, con la sana intención de dar una agradable sorpresa a mi amiga Desire, pero no he sido capaz de encontrarla, seguro que anda de compras de disfraces para sus hijos, que se me había olvidado que ya estamos en Carnaval. Es que, cómo pasa el tiempo...


Aproveché entonces para darme un paseito por la capital, Asunción y filmé este video para que lo viérais. Ya sabéis que es como el corazón de la América Hispana. A mi me pareció una ciudad muy bella y cosmopolita





En una sala de fiestas encontré a una pareja que bailaba un vals precioso, "El Vals de la Alegría". Música paragüaya, cálida y melodiosa. El traje de la mujer me encanta.




Como Desire no aparecía por ningun lado decidí acercarme a un lugar precioso del que ya me habían hablado: San Bernardino que además me atraía por el nombre, ya que mi cuñado Dino se llamaba así y lo mismo mi sobrino. El paisaje es arrebatador, con una playas de ensueño y a las personas se las ve, sin prisas ni agobios, disfrutar de lo que tienen.





Algo cansada regresé a mi tienda de campaña porque, a todo esto, no he dicho que, como estamos en crisis, no quise ir de hoteles y me arriesgué a pernoctar en un cámping. Esto lo hago por principios, yo no soy una Maleni de la vida. Para entretenerme puse la radio y escuché una bonita canción paraguaya.





El sábado me dije a mí misma que no podía marcharme de este maravilloso país sin hacer todo lo posible por encontrar a la propietaria de ese rincón tan firme y a la vez amoroso, en el que puedes aprender de todo, poesía, ciencia, formación, moral, labores, cocina, temas de los hijos, sociales...Vamos que es como una enciclopedia parlante y que se llama //Amor y Familia/ En un coche contratado, me fui a la localidad de Caucupe. Estaba segura que al fin podría dar un abrazo fuerte, fuerte a mi amiga Desire, pero tampoco estaba en su casa. Comprobé la dirección con el conductor: http://amoryfamilia.blogspot.com/ Las señas estaban bien, pero mi amiga: ausente.


Al darme por vencida, hice lo único que me quedaba por hacer, acercarme al templo de la Virgen de los Milagros de Caucupe, de la que tanto me habló Desire y a la que tenía que visitar personalmente para agradecerle un favor muy grande que, vía Desire, me ha concedido.


No me queda más remedio que declararlo: por esto, sólo por esto mi viaje ha merecido la pena, ¡qué digo!, ha superado todas las espectativas.
Maravillosa advocación de Nuestra Madre, entiendo perfectamente el fervor y la devoción de todos los fieles que se acogen a su amparo. He vuelto a Madrid hoy domingo completamente subyugada por Ella. La quiero, la amo con todo mi corazón. Y no puedo comprender cómo hay personas que prefieren ir a Siberia en vez de a Caucupe, por muy socialistas que sean.

¡No saben lo que se pierden!