Mira Arcendo, hoy no te vengo con monsergas lacrimosas, hoy me he llevado una gran alegría al descubrir en Facebook, por medio de D. Joan Carreras, este poema de Juan Ramón Jiménez que me ha hecho temblar. Temblar al ver de manera tan clara y cercana la Misericordia de Dios con nosotros, sus débiles e insignificantes criaturas, por cierto que no sé si sería mejor decir creaturas porque Él nos ha creado.
Ya sé que en estos momentos sonríes porque para ti esa Misericordia divina ha dejado de ser un misterio, ya disfrutas de ella en plenitud, pero para nosotros, los terrenos, aunque creamos firmemente en todo lo que a Dios se refiere, ese todo sigue velado hasta el día en que Él quiera romper nuestras cadenas.
Mi emoción de hoy se debe a la belleza de este poema, que según parece fue el último que escribió el poeta malagueño y donde plasma de manera real y sincera esa cercanía de Dios que debió sentir al final de su vida.
No quiero que pienses que estoy chalada, es que me gustaría tanto seguir compartiendo contigo como hasta hace poco compartíamos las cosas bonitas que encontrábamos.
Bueno yo dejo aquí este hermoso poema que bien merece la pena darlo a conocer, a mi me estremece ese Dios con mayúscula al que reza Juan Ramón. ¿Qué es este poema si no oración?
Partimos de Dios en busca de Dios, sin saber qué buscamos. El dios con minúscula, el dios bajo cielo, el cielo que es mar, sobre aire que es cielo, ¡entre aire y marcielo, y que es pleamar, y que es pleacielo! El dios deseante, el dios deseado, -¡el dios deseado y deseante!- me trae este Dios, un dios Dios tan DIOS ¡un dios: DIOS, DIOS, DIOS! … que al cabo de todos los cabos, que al borde de todos los bordes un día encontramos. Cada vez más suelto, y más desasido; cada vez más libre, más ¡y más! ¡y más! a una libertad de puertas de Dios. Y entonces una puerta se abre… y ¡más libertad! Estoy pasando la cuerda, la cuerda que Tú me has tendido, Dios mío, mi dios, ¡Dios mío! ¡Dios mío, no soples, Dios! Siento la inminencia del dios Dios, del Dios con mayúscula, -el que nos enseñaron cuando niños y no aprendimos-. ¡Dios se me cierne en apretura de aire! Se me está viniendo Dios en inminencia de alma! ¡Se me está acercando Dios en inminencia de amor! ¡Se me está llegando Dios en inminencia de Dios! (JRJ)" Juan Ramón Jiménez |










