Me gusta estar en el campo, cada vez más, antes me costaba trabajo venir, pero ahora lo necesito.
Hoy la puesta de Sol fue increible, eso que el Astro estuvo muy débil todo el día. Paseaba por el jardín rezando el Rosario, bien abrigada porque el relente del atardecer se hacía hueco entre mis huesos, al levantar los ojos al cielo emoción y sorpresa se apoderaron de mi, contemplar los colores con que él se despedía me paralizó de momento, pero reaccioné con rapidez y subí a la casa para buscar la cámara..., temo que tanta belleza sea signo de que mañana no asomará su radiante corona por estos alrededores. Tengo ya una buena colección de puestas de Sol, ésta sin embargo, pienso que supera a las demás. Recuerdo que no hace mucho me daba por retratar a la Luna, pero por fin me di cuenta de que está demasiado lejos para este objetivo tan normalito que tengo, como esas ilusiones que nos forjamos y que se nos vienen abajo porque carecen de fundamento.
Los atardeceres están más a mano, las personas llegamos a ellos casi sin darnos cuenta, por eso a veces cometemos tonterías que luego nos pesan, hay que estar preparados, si así lo hacemos podremos, como el Sol al caer, dar a los demás nuestros más bellos colores.
Los atardeceres están más a mano, las personas llegamos a ellos casi sin darnos cuenta, por eso a veces cometemos tonterías que luego nos pesan, hay que estar preparados, si así lo hacemos podremos, como el Sol al caer, dar a los demás nuestros más bellos colores.
Sin venir a cuento o tal vez sí, he recordado aquel fragmento de la poesía de Jose Hierro que por primera vez leí en mis años de Universidad y cuyo sentido no acababa de encontrar, pasado el tiempo comprendí esas palabras que sin haberlas entendido, quedaron clavadas como una saeta en mi corazón, comprendí y las aprehendí totalmente; este día, noche ya, las traigo como pie de foto de la hermosa puesta de Sol que entró hasta lo más hondo de mi alma a través del balcón del atardecer de mi vida:
"Después del dolor
y después de la pena,
es cuando da la vida
sus más bellos colores.
José Hierro
Y me voy, pisando con suavidad la alfombra de hojas secas que mi Sauce extendió para mi
PD/ Las fotos son mías, pero el mérito es de lo bien que posan estos modelos.




