
Tengo que defenderte
de mi voz, que ha querido hacerse tuya,
de mi sinceridad,
que cuenta su mentira
sin temer descubrirse,
porque el mejor disfraz es uno mismo.
Sé quien eres
y hasta donde te alcanza el pensamiento,
pero sigo buscándote,
y el mar, que es la verdad,
sigue callando versos.
Tú me has robado el mar,
pero te tengo a ti:
tu imagen, como el mar, no se me acaba,
y la muerte nos quiere,
pero somos esclavos de otra vida
que es anterior al tiempo.
Y, vivo cada uno en la mirada
del otro, ya no hay muerte que amenace,
porque tú y yo nos hemos encontrado.
El cielo tiene envidia de tus ojos
y en ellos habla el cielo.
Tus ojos me han contado
que estás viva. Por eso,
ya no creo en la noche
ni en el sol,
solo en cada impaciencia que te robo,
en la niña que vive
en lo que en ti soy yo,
lo que soy sin querer
verdad que lo desmienta,
pues la verdad obliga y amenaza
a quien la quiere suya.
Tengo su oscuridad en un pañuelo,
y su luz la he ocultado en la ventana,
para encenderla luego, cuando llegues,
para cuando te vayas apagarla.
Santiago Tena, de su libro: "Aunque Dios tenga sed"
de mi voz, que ha querido hacerse tuya,
de mi sinceridad,
que cuenta su mentira
sin temer descubrirse,
porque el mejor disfraz es uno mismo.
Sé quien eres
y hasta donde te alcanza el pensamiento,
pero sigo buscándote,
y el mar, que es la verdad,
sigue callando versos.
Tú me has robado el mar,
pero te tengo a ti:
tu imagen, como el mar, no se me acaba,
y la muerte nos quiere,
pero somos esclavos de otra vida
que es anterior al tiempo.
Y, vivo cada uno en la mirada
del otro, ya no hay muerte que amenace,
porque tú y yo nos hemos encontrado.
El cielo tiene envidia de tus ojos
y en ellos habla el cielo.
Tus ojos me han contado
que estás viva. Por eso,
ya no creo en la noche
ni en el sol,
solo en cada impaciencia que te robo,
en la niña que vive
en lo que en ti soy yo,
lo que soy sin querer
verdad que lo desmienta,
pues la verdad obliga y amenaza
a quien la quiere suya.
Tengo su oscuridad en un pañuelo,
y su luz la he ocultado en la ventana,
para encenderla luego, cuando llegues,
para cuando te vayas apagarla.
Santiago Tena, de su libro: "Aunque Dios tenga sed"
Aunque ya en otras ocasiones he publicado sus poemas, hoy he querido traerle de nuevo por si algunos de los que me leen todavía no le conocen.
Ha editado cuatro libros :
Última voz (Premio de poesía Antonio Oliver Belmás)
La mansedumbre Calculada.
Aunque Dios tenga Sed
Cien palabras de Amor y Libertad.
Este último es de prosa poética y algunos de sus capítulos están tomados de publicaciones en su blog: Amor y libertad
Colabora, como escritor en ABC.
A mi juicio personal, es ante todo un apasionado bloguero que busca la Verdad por encima de todo y con una fe, que no sé si moverá montañas, pero que mueve a más de seiscientos seguidores, 629 para ser exacta.
Ha editado cuatro libros :
Última voz (Premio de poesía Antonio Oliver Belmás)
La mansedumbre Calculada.
Aunque Dios tenga Sed
Cien palabras de Amor y Libertad.
Este último es de prosa poética y algunos de sus capítulos están tomados de publicaciones en su blog: Amor y libertad
Colabora, como escritor en ABC.
A mi juicio personal, es ante todo un apasionado bloguero que busca la Verdad por encima de todo y con una fe, que no sé si moverá montañas, pero que mueve a más de seiscientos seguidores, 629 para ser exacta.



