
Esta noche quiero sincerarme contigo, blog, que me soportas con tanta paciencia. y quiero decirte las cosas que no puedo decir con libertad porque los amigos que me quieren se preocupan y buscan por todos los medios animarme y hacerme cambiar lo que siento. No quieren verme triste o apagada y con toda su buena intención hay veces que me están forzando a aparentar lo que no siento.
Antes de continuar escribiendo, quiero dejar bien claro lo mucho que aprecio su cariño e interes que sé les sale del corazón, pero no hay que alarmarse. Estoy pasando una etapa de constantes variaciones. En realidad toda mi vida ha sido así, es más, pienso que esto mío es bastante frecuente en la mayoría de las mujeres aunque estemos acostumbradas a dominarnos, a superarlo todo a fuerza de ser esposa y madre. Premisas que obligan en la vida a mantener un estado ecuánime, a vencer los nervios, el genio, los malos humores...
Y si un día por circunstancias hormonales o de otra índole, el dominio salta por los aires, la Revolución Francesa se queda chica al lado de la que se organiza en tu propio hogar: "¡Mamá ha gritado!Mamá no parece mamá..."
Pues bien, aquí en tu ser de blog, creado para expresar en todo momento lo que vivo, siento y pienso, reivindico esta noche mi derecho a gritar, a mostrar mi verdadero estado de ánimo en cada momento: si estoy alegre escribiré alegre, si estoy normal mis palabras aparecerán normales, pero si estoy triste, dejadme por favor, decir mis tristezas sin que nadie se alarme. Puedo prometer y prometo que si me ahogo gritaré: ¡Socorro!
Debéis saber que nunca en mi vida, y ya he vivido, me he hundido en depresiones. Puedo llorar sin llorar o llorar llorando en un instante, para al volver la esquina reir a carcajada limpia con cualquier ocurrencia que me cuenten o que a mí se me ocurra.
Ya véis, antes de seguir con este post, voy a buscar en You Tube esa música infinita de Chopin, canto a la tristeza, que llena y sublima el alma muy por encima del llanto y la pena.
Mi tristeza es mía y no quiero que apene a nadie, no la motiva ningun hecho concreto, trágico o dramático, es congénita. Siempre he convivido amigablemente con ella. Es la que me ha hecho pasar por la vida entendiendo a los demás, escuchando, amando a personas y cosas más allá de lo mío. Mi tristeza no es triste, me sirvo de ella para lo que quiero, para escribir, para hacer versos, para cantar, para compartir mi vida, para dejar vivir a los demás, para que se encuentren bien a mi lado. mi tristeza es inspiración y es oración y es el amor que intenta darse a los demás sin exigir ser recibido. No quiero poner triste a nadie porque yo no lo estoy. Puede que en algun momento ella nuble mis ojos, pero en el parpadeo siguiente el Sol habrá secado la humedad de mis pestañas.
¿Véis? ahora me estoy riendo al pensar en ellas, en las pestañas, que un día fueron causa de un disgusto colectivo universitario, cuando unos cuantos descubrieron que me las había cortado para comprobar si era cierto lo que leí en una revista: un buen corte hacía que renacieran abundantes, espesas y largas. Efectivamente así salieron, pero tardaron un tiempo y anduve arrastrando el mote de la DESPESTAÑADA, por aulas y galerías.
Queridos amigos que tanto os inquietáis por mí, no quiero que nadie se enfade con estas palabras mías, mas dejadme mostrarme triste cuando triste esté. Mi tristeza no tiene nada que ver con la de Sagan, esto mío es una querencia a la melancolía, a la nostalgia, a los colores del Arco Iris con los que me gustaría pintar todos los rostros del mundo; colorear DE felicidad la vida de todos, la tuya si me lees hoy. No quiero que mi tristeza desaparezca para siempre, llega cuando quiere y cuando quiere se marcha. No tengo porqué forzarla. No tengo ni quiero alejarla de mi existencia porque de ella me he alimentado la mayor parte de mi vida.
¡Buenas noches Tristeza! Yo te amo.
y para demostrar esta texis, ahora os dejo con los Rollings y Satisfaction.
MAÑANA ME VOY A SAN JUÁN, PERO ESPERO CONTAROS ALGO DESDE ALLÍ




